2025: El año en que la IA se hizo adulta
Si 2023 fue el año del “Wow” y 2024 el de la experimentación, 2025 pasará a la historia como el año de la madurez y el 2026 se perfila como el del ROI. Enero arranca con una resaca tecnológica tras un CES 2026 que ha dejado una cosa clara: la Inteligencia Artificial ya no es una “capa” extra, es el sistema operativo de la realidad. Se ha incluido en todo tipo de dispositivos, mucho robot para hacer tareas domésticas y en fábricas, y hasta mascotas, gafas o hasta maquinillas.Hemos visto cómo las empresas han dejado atrás las interminables Pruebas de Concepto (PoC) para desplegar proyectos en producción que impactan directamente en la cuenta de resultados. Esto es debido a la madurez de la tecnología, no sólo en los chats, sino también en investigaciones profundas, la minimización de las alucinaciones y la brecha de calidad en video, audio y generación de imagen se ha cerrado drásticamente: lo que muchos esperaban para dentro de años, está ocurriendo hoy con una precisión quirúrgica.
En este nuevo tablero, Gemini ha protagonizado una remontada espectacular, con un acuerdo para ser también el “cerebro” de Apple y además ha sacado el UCP (Universal Commerce Protocol) donde se han unido a Shopify, Walmart y Etsy para que cualquier agente de IA pueda comprar de forma autónoma. Google ha sabido jugar sus cartas apostando por modelos flash muy potentes, velocidad de inferencia sin rival y una reducción de costes agresiva, así como un asombroso motor de generación de fotos y videos convirtiéndose en la gran alternativa.
Aunque OpenAI mantiene el liderazgo, su ventaja técnica se estrecha. Para blindar su hegemonía, la compañía despliega una estrategia de expansión total: desde nuevos modelos de ingresos (Plan GO y publicidad) hasta la conquista de verticales críticos como la salud y el entorno corporativo. En estos 2 segmentos son los nichos de Claude quien marca la nueva frontera de la autonomía, permitiendo que la IA opere directamente sobre el ordenador y no solo en el navegador, así como un enfoque mucho más amplio para la salud (pacientes, médicos, empresas y aseguradoras).
Bienvenidos a la era donde la IA deja de ser una promesa para convertirse en resultados tangibles y rentables.
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