Nuevas Normas Globales de Auditoría Interna: Beneficios de la adaptación
Nuevas Normas Globales de Auditoría Interna: Beneficios de la adaptación
Las nuevas Normas Globales de Auditoría Interna del Institute of Internal Auditors (IIA), oficialmente en vigor desde el pasado mes de enero, representan una transformación profunda en la forma en que se concibe, se organiza y se ejecuta la Función de Auditoría Interna. Son muchas las empresas que aprovechan la oportunidad que ofrece este marco normativo actualizado para evolucionar y fortalecer el impacto que la Función de Auditoría Interna aporta tanto a los Órganos de Administración como a las Comisiones de Auditoría y a las líneas ejecutivas de las organizaciones.
Las nuevas normas pretenden situar a la auditoría interna en el centro de la estrategia de la organización. No se limitan a establecer reglas para la revisión de controles o la emisión de informes, sino que se orientan hacia la consecución de los objetivos a través del aseguramiento de los riesgos y a la toma decisiones con información relevante y confiable. La alineación estratégica permite reforzar el papel de la auditoría interna más como “socio del negocio” que no como un “observador a posteriori” de la actuación llevada a cabo en la empresa.
Asimismo, el hecho de basarse en un estándar internacional incrementa substancialmente el valor que la alta dirección y los consejos de administración otorgan a los responsables de ejecutar la Función. Se mejora la percepción de la auditoría interna y la posiciona como un agente clave en materia de gobernanza y de sostenibilidad.
A nivel operativo, las nuevas normas marcan el camino para una ejecución clara y ordenada de la labor de auditoría interna. Estandarizan determinados procesos y aseguran una planificación de acuerdo a los riesgos actualizados y debidamente valorados a los que se enfrentan las compañías. Ello implica que los equipos sean más eficientes y las actuaciones de auditoría interna que se propongan en los planes anuales sean más relevantes y con resultados más útiles para los órganos que deben toman las decisiones.
Los reportes de resultados se ven mejorados, elevando la calidad y facilitando que la comunicación sea más clara y enfocada a lo que realmente importa, ofreciendo recomendaciones que generen impacto a las unidades auditadas y por ende a la organización. Un aspecto también relevante es que promueven la mejora continua dado que las direcciones y los equipos deben revisar periódicamente su forma de trabajar para ir ajustando lo que sea necesario de cara a los siguientes trabajos de auditoría.
Se impulsa asimismo la innovación, incorporando tecnología y el cada vez más necesario uso de la analítica de datos. En definitiva, la mejora continua explorando nuevas formas de auditar.
Cumplir con las Normas sitúa a las organizaciones en una ventaja competitiva con relación a otras organizaciones que no las han adoptado o bien no se han actualizado al nuevo marco. Permiten más transparencia en cuanto a la focalización y desarrollo de las actuaciones de auditoría interna, facilitando objetivamente un mayor confort tanto para los Consejos como las Comisiones delegadas.
Se ha indicado el elemento clave que representa la identificación de los potenciales riesgos críticos como eje principal, especialmente cuando los recursos son limitados. Esta cuestión contribuye, en definitiva, a proteger a las organizaciones. Anticiparse debe ser un imperativo para minimizar la materialización de los riesgos, evitar sanciones, crisis reputacionales o incluso pérdidas económicas. Para todo ello, la consideración de las Normas y su adoptación en la empresa, no como mero hecho formal, es un factor clave.
Hacer más atractiva la función ayuda sin duda a captar y fidelizar talento que, en un mercado tan competitivo como el actual, es también uno de los retos más importantes a los que se enfrentan las Direcciones de Auditoría Interna a diario.
Se puede afirmar que la entrada en vigor de las nuevas normas no representa solo un cambio técnico. Invita, en definitiva, a hacer una parada y repensar la Función de Auditoría Interna para seguir mejorando, manteniendo todos aquellos activos que se han ido consolidando desde la creación de la Función. Resumiendo, que el proceso de transformación permita no solo cumplir, sino destacar.
Refuerzan el rol estratégico
Las nuevas normas pretenden situar a la auditoría interna en el centro de la estrategia de la organización. No se limitan a establecer reglas para la revisión de controles o la emisión de informes, sino que se orientan hacia la consecución de los objetivos a través del aseguramiento de los riesgos y a la toma decisiones con información relevante y confiable. La alineación estratégica permite reforzar el papel de la auditoría interna más como “socio del negocio” que no como un “observador a posteriori” de la actuación llevada a cabo en la empresa.Asimismo, el hecho de basarse en un estándar internacional incrementa substancialmente el valor que la alta dirección y los consejos de administración otorgan a los responsables de ejecutar la Función. Se mejora la percepción de la auditoría interna y la posiciona como un agente clave en materia de gobernanza y de sostenibilidad.
Incrementan la eficiencia y el impacto
A nivel operativo, las nuevas normas marcan el camino para una ejecución clara y ordenada de la labor de auditoría interna. Estandarizan determinados procesos y aseguran una planificación de acuerdo a los riesgos actualizados y debidamente valorados a los que se enfrentan las compañías. Ello implica que los equipos sean más eficientes y las actuaciones de auditoría interna que se propongan en los planes anuales sean más relevantes y con resultados más útiles para los órganos que deben toman las decisiones.Los reportes de resultados se ven mejorados, elevando la calidad y facilitando que la comunicación sea más clara y enfocada a lo que realmente importa, ofreciendo recomendaciones que generen impacto a las unidades auditadas y por ende a la organización. Un aspecto también relevante es que promueven la mejora continua dado que las direcciones y los equipos deben revisar periódicamente su forma de trabajar para ir ajustando lo que sea necesario de cara a los siguientes trabajos de auditoría.
Generan valor más allá del control
Su cumplimiento reposiciona a la Función de Auditoría Interna, no tanto como agente de cumplimiento, sino como rol que ayuda a la contribución, a la mejora para asegurar la consecución de los objetivos. No se limita, pues, a la identificación y gestión de hallazgos, sino que se refuerza el papel a la hora de identificar oportunidades de mejora, la propuesta y evaluación de soluciones, así como el necesario acompañamiento a las áreas auditadas en el proceso de implementación de los planes.Se impulsa asimismo la innovación, incorporando tecnología y el cada vez más necesario uso de la analítica de datos. En definitiva, la mejora continua explorando nuevas formas de auditar.
Intensifican la reputación y la confianza
Cumplir con las Normas sitúa a las organizaciones en una ventaja competitiva con relación a otras organizaciones que no las han adoptado o bien no se han actualizado al nuevo marco. Permiten más transparencia en cuanto a la focalización y desarrollo de las actuaciones de auditoría interna, facilitando objetivamente un mayor confort tanto para los Consejos como las Comisiones delegadas.Se ha indicado el elemento clave que representa la identificación de los potenciales riesgos críticos como eje principal, especialmente cuando los recursos son limitados. Esta cuestión contribuye, en definitiva, a proteger a las organizaciones. Anticiparse debe ser un imperativo para minimizar la materialización de los riesgos, evitar sanciones, crisis reputacionales o incluso pérdidas económicas. Para todo ello, la consideración de las Normas y su adoptación en la empresa, no como mero hecho formal, es un factor clave.
Mejoran la motivación de los equipos
El hecho de trabajar con un marco claro y la vez exigente comporta, además, tener que elevar el perfil profesional de los equipos de auditoría interna. Las Normas ofrecen la posibilidad de, mediante la transformación y evolución de quién ejerce la auditoría interna, tener que dar lo mejor de sí. Se promueve el espíritu crítico y el desarrollo continuo, obligando a una actualización constante para atender los cambiantes desafíos a los que se enfrentan las empresas.Hacer más atractiva la función ayuda sin duda a captar y fidelizar talento que, en un mercado tan competitivo como el actual, es también uno de los retos más importantes a los que se enfrentan las Direcciones de Auditoría Interna a diario.
Algunas claves de éxito para una adaptación efectiva
La adecuación a las nuevas Normas es bastante más que una actualización documental. Se requiere de liderazgo, visión y también compromiso. Para ello, como pasos clave está el llevar a cabo un diagnóstico honesto del grado de alineación que se dispone con las Normas, la revisión y actualización del estatuto de auditoría, del plan estratégico y la concreción de los planes anuales, de la metodología utilizada, así como de los planes de aseguramiento. Se debe establecer un plan de transición realista, con hitos medibles y sin olvidar la capacitación de los equipos fomentando una mentalidad de mejora continua. El apoyo de la alta dirección es fundamental.Se puede afirmar que la entrada en vigor de las nuevas normas no representa solo un cambio técnico. Invita, en definitiva, a hacer una parada y repensar la Función de Auditoría Interna para seguir mejorando, manteniendo todos aquellos activos que se han ido consolidando desde la creación de la Función. Resumiendo, que el proceso de transformación permita no solo cumplir, sino destacar.
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