Hacienda combina IA, Factura Electrónica y Control Medioambiental para transformar la supervisión fiscal y aduanera en 2026
Artículo publicado en El Economista
El Plan Anual de Control Tributario y Aduanero de 2026, aprobado por la Agencia Tributaria y publicado en el BOE el pasado 12 de marzo, consolida un modelo de supervisión basado en la anticipación del riesgo y aprovechar al máximo el análisis de datos. El plan mantiene los cinco pilares habituales de actuación: información y asistencia, prevención de incumplimientos, investigación y comprobación del fraude, control recaudatorio y colaboración con otras administraciones. No obstante, la prioridad del ejercicio 2026 está en un control más preventivo y apoyado en tecnología, que permita detectar incoherencias antes de la apertura de actuaciones inspectoras.
En este contexto, uno de los puntos claves del plan son las áreas que estarán bajo especial inspección a lo largo de 2026. Habrá un foco especial en actividades empresariales y profesionales donde la facturación, los gastos o el nivel de vida no cuadran con lo declarado. También se da mucha importancia a las investigaciones para detectar discrepancias patrimoniales, el uso de sociedades para cubrir rentas personales y la revisión de deducciones y devoluciones de IVA.
Otros ámbitos destacados serán los criptoactivos, la neobanca, las entidades de pago, el comercio electrónico, negocios online y los contribuyentes no residentes; además del control en el marco de las relaciones con las Haciendas Forales.
En esta línea, el avance de la factura electrónica en 2026 representa una herramienta clave para reforzar la trazabilidad de las operaciones y mejorar la calidad de la información disponible. Aunque tanto el Reglamento como la Orden Ministerial, aún están pendientes, su puesta en marcha efectiva se prevé para 2027 y 2028 dependiendo del contribuyente.
La factura electrónica junto con sistema VERI*FACTU integra de forma natural los objetivos de control tributario del ejercicio. El Reglamento VERI*FACTU establece los requisitos que deben cumplir los sistemas y programas de software, que apoyen los procesos de facturación de empresas y profesionales, con el objetivo de garantizar la integridad, trazabilidad e inmutabilidad de los registros de facturación. Dicho Reglamento entrará en vigor el 1 de enero o 1 de julio de 2027 dependiendo del tipo de contribuyente.
Esto permitirá que las operaciones sean más fácilmente verificables, reducirá las posibilidades de manipulación posterior y asegurará la integridad del documento mediante elementos como el código QR, o el registro inalterable. Además, el sistema podrá comunicar automáticamente las facturas a la Agencia Tributaria, permitiendo un análisis inmediato de la información y facilitando la detección de anomalías en cadenas de facturación vinculadas al IVA.
En paralelo, la fiscalidad medioambiental se ha convertido en otro de los ámbitos que requieren mayor vigilancia y comprobación por parte de la Administración tributaria. Durante los últimos meses se ha intensificado la actividad inspectora sobre el impuesto especial aplicable a los envases de plástico no reutilizables y, de manera especialmente relevante, sobre el impuesto que grava los gases fluorados de efecto invernadero. En este ámbito también cobrará relevancia el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM), cuyo régimen definitivo entra en vigor el 31 de marzo de 2026, reforzando el control sobre las importaciones con impacto climático.
Por otro lado, el IVA gana un protagonismo especial dentro del plan de 2026. La Agencia Tributaria va a reforzar el control sobre estructuras artificiales creadas para obtener deducciones indebidas o para justificar gastos ficticios a través de facturas que no responden a operaciones reales. El foco estará en sociedades sin actividad económica, tramas organizadas de facturación irregular y operadores que reciben o emiten facturas para reducir su tributación tanto en IVA como en el Impuesto sobre Sociedades. También se intensificará la vigilancia sobre el fraude intracomunitario (especialmente en el sector de vehículos), la correcta aplicación de deducciones en bienes de inversión, el uso abusivo del tipo reducido y las devoluciones solicitadas por sociedades vinculadas entre sí. Además, se coordinarán las futuras actuaciones y procedimientos a seguir en comprobaciones a contribuyentes acogidos a los regímenes de ventanilla única (OSS e IOSS).
Finalmente, cabe señalar que el avance tecnológico en el control tributario se consolida en la aplicación de técnicas de inteligencia artificial a la detección del fraude, especialmente en el IVA.
El plan destaca el uso creciente de modelos y algoritmos que permiten identificar anticipadamente operaciones atípicas, inconsistencias entre información declarada y disponible, o patrones de comportamiento que se desvían de lo esperado. De acuerdo con el plan, durante 2026 habrá una continuidad en el desarrollo de proyectos con IA y en el ámbito internacional España participará en distintas iniciativas para estar alineados con la Unión Europea. Todo ello se enmarca en la futura implantación de las iniciativas de VAT in the Digital Age (ViDA), que transformarán la gestión del IVA en la Unión Europea.
En definitiva, el ejercicio 2026 sitúa a los contribuyentes ante un entorno fiscal más exigente, más digital y orientado a la anticipación del riesgo. Esto implica que las empresas deben revisar sus procesos, desde su facturación hasta la correcta aplicación de los requisitos de los impuestos medioambientales, pasando por la coherencia entre contabilidad, operaciones y declaraciones tributarias. Adaptarse a este nuevo escenario reducirá la exposición a contingencias y sanciones por parte de la Administración Tributaria.
