ROBOTS, LOS CONTABLES DEL FUTURO

Hoy en día, resulta impensable llevar la contabilidad de las empresas sin los modernos equipos informáticos, aplicaciones, ERPs o lo último en tecnología aplicada a nuestro sector, los RPA (Robotic Process Automation). Los procesos de automatización y la creciente implementación de robótica e inteligencia artificial en las áreas contable y financiera ayudan a ahorrar tiempo y a prevenir y minimizar posibles errores. Y es que los tiempos del ábaco y los manguitos han dado paso a tecnologías cada vez más precisas, capaces de procesar una enorme cantidad de datos, invirtiendo cada vez menos tiempo.

Parece ciencia ficción, pero ya es una realidad, principalmente para las grandes corporaciones, que ya cuentan con estos futuristas contables -los robots-, entre sus filas. Estos "nuevos" compañeros de profesión son invisibles, ya que se trata de potentísimos softwares que aprenden y repiten los procesos dinámicos cientos de veces, aunque hubiera sido asombroso verlos sentados a nuestro lado.

Ventajas de la automatización contable.

Una de las ventajas más importantes bajo la óptica de la minimización de costes, es el ahorro de tiempo. Comenzando por la recepción de la información en soporte digital, un buen proceso de automatización permite la contabilización de registros casi automática en apenas unos minutos. Este ahorro también se traduce en conocer el estado de la empresa casi en tiempo real y desde cualquier lugar. Cada vez son más comunes las aplicaciones que permiten llevar la contabilidad en la nube, lo que ayuda a la toma de decisiones de manera más rápida sin tener que bucear entre pilas de carpetas y papeles.

La automatización de procesos permite un mayor cumplimiento normativo (compliance), ya que se puede realizar un seguimiento estricto de cada uno de los procesos por el autoguardado de datos relevantes del sistema, sistemas que evolucionan a un ritmo vertiginoso para ofrecer muchas más funcionalidades, pero sin dejar de lado la facilidad y simplicidad en su uso.

Además de las anteriores, los RPA permiten liberar talento humano que puede ser enfocado a adquirir nuevas habilidades, repercutiendo positivamente en la motivación personal de los empleados, al dejar de hacer tareas monótonas y repetitivas por otras más interesantes, creativas y/o enriquecedoras para la organización y favoreciendo el desarrollo profesional.

Desafortunadamente, las tecnologías de la información, aparte de requerir una inversión inicial considerable, no son todo lo perfectas que nos gustaría y con ellas aparecen riesgos como son los robos de información y/o los ciber ataques como los principales peligros a los que se enfrentan estos nuevos contables. Los sistemas RPA son una fuente inagotable de información y, por ende, un deseado objetivo para los hackers.

Pero, ¿qué futuro nos espera a los profesionales que nos dedicamos al área de la contabilidad? Todo parece apuntar a que las máquinas nos van a reemplazar en un futuro no muy lejano, o al menos eso revela un estudio de la Universidad de Oxford, que afirma que un 45% de los puestos de trabajo en conjunto van a sufrir un proceso de automatización para el año 2030, sobre todo aquellos trabajos manuales o los denominados de “cuello blanco”.

Son muchos los ejemplos de los procesos contables que pueden ser automatizados mediante un sistema RPA: conciliaciones bancarias, facturación, cuentas por pagar, cierres contables o incluso la presentación de impuestos, pero hay otras funciones que no pueden ser automatizadas y que requieren del ser humano. Así, la correcta aplicación de una Norma Internacional de Información Financiera (NIIF) requiere de un especialista contable que aplique su juicio profesional, conocimientos específicos y tiempo para su estudio.

Muy probablemente, aquellas organizaciones que automaticen sus procesos, pese a la eliminación de puestos de trabajo que supone la implementación de un RPA, también tengan la capacidad de generar otros nuevos. No hace mucho vivimos un importante cambio en nuestro sector, cuando a mediados de los años 90, irrumpieron los ordenadores personales. Nuestros padres también sufrieron la incertidumbre de no saber qué pasaría con sus puestos de trabajo, pero comprobamos como el mercado comenzó a demandar profesionales más cualificados y con otras habilidades. Esto fue un patrón que se repite hoy en día, y se repetirá con cada ola tecnológica que esté por venir. A su vez, hemos aprendido que estas corrientes tecnológicas también traen consigo nuevas oportunidades. 

En definitiva, la robótica aplicada a la contabilidad persigue hacer más, pero utilizando menos recursos. Los procesos de automatización o la inclusión de los robots se han de normalizar en la empresa, en un entorno de  cooperación entre los contables tradicionales y los del mañana, ya que en ocasiones seremos los humanos quienes supervisemos cómo trabaja la máquina, y en otras, serán los RPA los que van a detectar y prevenir los errores que cometen los humanos.

“La tecnología por sí sola no basta. También tenemos que poner el corazón”

Jane Goodall